19 de agosto de 2026

8/19/2026

Ladronas del control

Ladronas del control

Por Fiorella Rios

Independientemente de lo ansiosas que estemos o del tiempo que tengamos que esperar, recordemos que Dios es soberano.

Somos tan propensas a pensar que nuestras ideas siempre son las mejores, nuestro orgullo nos atrapa e influencia haciéndonos creer que si hacemos las cosas a “nuestra manera” saldrán mejor.

En la Biblia, encontramos muchos ejemplos de personas que siguieron su propia voluntad y el final no fue nada bueno.

Quiero que juntas veamos 2 ejemplos de mujeres que contrastan bien las consecuencias de seguir a “nuestro propio corazón” o someternos, dejarle a Dios tomar el control y dirección de nuestras vidas.

  1. En Génesis 27 vemos a Rebeca, es lamentable como ella se dejó llevar por sus emociones y no fue sabia en la toma de muchas decisiones en su vida.

  • Rebeca se desesperó (Génesis 27:5-9)

Rebeca se desesperó, temía que si no actuaba rápido Jacob perdería la bendición para siempre. Comenzó a actuar guiada por su ansiedad, el engaño y la mentira fueron los medios que eligió para obtener lo que ella quería. Podemos vernos reflejadas en Rebeca, tantas veces las circunstancias hacen que tomemos malas decisiones. Nuestra falta de sumisión, dominio propio, nuestra falta de paciencia nos conduce a lastimar a otros con nuestras actitudes y palabras, hace que no nos sometamos a las autoridades que Dios nos puso y eso nunca traerá buenas consecuencias.

  • Rebeca fue deshonesta (Génesis 27:10-13)

No solo estaba pecando al engañar a su esposo, sino que eso también llevaría a que su esposo evadiera la voluntad explícita de Dios. Su motivo no era la gloria de Dios, sino el bienestar de su hijo favorito. Este mal ejemplo me lleva a pensar y examinar los ídolos de nuestro propio corazón, ¿Qué es lo que más amo? ¿Quién o qué motiva mis decisiones? ¿Mi voluntad caprichosa hace que actúe deshonestamente?

  • Rebeca una mujer de mala influencia (Génesis 27:13)

Ella convenció a Jacob que engañara a su padre. Podemos ver una mala crianza al observar que Jacob no le pregunta: “Mamá, ¿me estás pidiendo que mienta?”, sino que Jacob le dijo: “¿Y qué si me atrapa en la mentira?” Si eres o no mamá, o estás a cargo del discipulado de alguien (otra mujer o niños), ¿Estás siendo de buena influencia? ¿Es la Biblia tu mapa de ruta o lo son tus propias experiencias o pensamientos? Tengamos mucho cuidado.

  • Un triste final (Génesis 27:44)

Rebeca y Jacob sufrieron las consecuencias de actuar según su parecer. Cuando Rebeca se enteró que Esaú quería matar a Jacob lo mandó a 800 km. al norte por “algunos días” (v14), ¡los cuales fueron 20 años! Para cuando su hijo favorito regresó a casa, Rebeca ya había muerto. Que triste este final, tantas veces pensamos que estamos actuando por “amor” al seguir nuestras emociones, pero eso trae dolor y tristeza, no solo para nosotras, sino para las personas que nos rodean. El actuar en amor es someternos a Dios, a Su palabra como guía para cada una de nuestras decisiones, independientemente de lo ansiosas que estemos o del tiempo que tengamos que esperar, recordemos que Dios es soberano, estar bajo Su control, de Su voluntad es la mejor forma de amarle y amar a los demás.

  1. En 1 Samuel 1 y 2 vemos a Ana, a pesar del dolor y la comparación, ella rogaba que Dios dirija su vida, su ansiedad no dominó la toma de sus decisiones, sino que supo llevar su angustia y desesperación ante Dios, para que Él la anime y guíe.

Para Ana, sus días más difíciles eran los de las festividades, cuando se reunían las familias. Aunque nadie parecía entenderla (1 Samuel 1:8), Ana sabía que Dios veía su dolor y con esa convicción se presentó ante Él en medio de su lucha.

  • Ana afligida (1 Samuel 1:9-16)

Mientras Ana oraba fervientemente, sus labios se movían sin que se la pudiera oír, una oración cuyo motivo era el v.11 “te acuerdes de mi”. Elí pensó que ella estaba ebria, y esto aumentó aún más su angustia y aflicción, ella le responde a Elí que no estaba ebria, sino que había derramado su alma delante del Señor. Tantas veces ante la necesidad recurrimos siempre primeramente a cosas, lugares o personas pensando que ellos serán nuestros salvadores, y después de no encontrar lo que estamos buscando, como último recurso, vamos a Dios y a Su Palabra. Pero es tan importante ir a la Persona correcta primero ante cualquier situación, sabiendo que Él nos escucha y se acuerda de sus hijos.

  • Ana confía y deposita su fe en Dios (1 Samuel 1:17-19)

Elí comprendió su error y despidió a Ana pidiendo que Dios la bendijera (v17). Después de haber orado, Ana dejó sus tribulaciones al control de Dios. ¡La oración te cambia! La situación de Ana no había cambiado aún, ella todavía seguía sin un hijo, pero su ansiedad y desaliento fueron sustituidos por alegría y una actitud positiva (v18) “ya no estaba triste su semblante”. Y Jehová se acordó de ella (v19), esto no significa que antes la tenía olvidada, sino que, en Su voluntad, Dios decidió concederle la petición a Ana.

Tantas veces las situaciones son las condicionadoras de nuestro ánimo, ya sea gozo o tristeza. Somos como “niñas” ante Dios, pensando que Él tiene la obligación de concedernos todos nuestros caprichos. Eso no está bien, nuestro gozo no depende de las circunstancias, podemos tener paz en medio de las aflicciones o la incertidumbre, porque conocemos a nuestro Dios, confiamos que Él está al control de nuestras vidas y sabemos que Él no se olvida de nosotras, sino que fija Sus ojos en cada uno de sus hijos y los conduce y guía.

  • Ana una mujer de buena influencia

Ana disfrutó gozosa los pocos años que tuvo a su hijo junto a ella y los hizo inmensamente productivos. Podemos decir que, mucho de lo que Samuel aprendió y del carácter que desarrolló fueron fruto de la buena influencia de Ana. Eso me desafía a preguntarme cada día, ¿Estamos impactando a las personas que nos rodean? A pesar de nuestro dolor o luchas, en el lugar donde Dios nos pone, ¿Apuntamos a los demás a Cristo? ¿Somos un reflejo de Su obrar en nosotras?

  • Un final feliz (1 Samuel 1:26-28, 2:1-11)

1 Samuel 1:28 “Todos los días de su vida estará dedicado al Señor”. Ana tenía un corazón agradecido, tanto en las temporadas de tristeza, como en las temporadas de alegría, no se olvidó de honrar y alabar a Dios. Como lo vemos en el canto de ella (poesía hebrea), “la gloria de Jehová” humilla a los soberbios y exalta a los humildes. Vemos en el precioso ejemplo de Ana, dejar que Dios tome el control y dirija nuestras vidas trae felicidad. La amargura y el pesar de Ana no la dominaron o la llevaron a tomar malas decisiones, sino que sus pensamientos estaban fijos en la bondad y grandeza del Señor. (1 Samuel 2:1-2)

En conclusión, no seamos ladronas del control, no dejemos que nuestras inseguridades y ansiedad nos dominen. Depositemos nuestras necesidades y luchas ante Dios, sabiendo y confiando que, si Él está al mando, estamos seguras.

“Muchos son los planes en el corazón del hombre, pero el consejo del SEÑOR permanecerá” Proverbios 19:21.

Fiorella

Acerca del autor

Fiorella Rios

Fiorella Rios es uruguaya y reside en Argentina junto a su esposo Pablo Ramírez y sus 3 hijos. El Señor la llamó a salvación cuando ella tenía 7 años de edad. Estudió diplomado en Consejería Bíblica en el Seminario William Carey. Consejera certificada de ACBC. Vive en Villa Carlos Paz, Córdoba y junto a su esposo son misioneros que plantan iglesias de sana doctrina. Ama su Iglesia local, y actualmente están siendo parte de un equipo en la plantación de una nueva Iglesia en el Valle de Punilla. Ama servir a Dios como esposa, mamá homeschooler y servir en la iglesia local con discipulados a otras mujeres.

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